sábado, 9 de enero de 2021

EL MALDITO GATO

 


« Siento haber tenido algo que ver con la Teoría Cuántica » (Erwin Schrödinger)

Con su fantasmagórico felino quiso el genial físico austriaco iluminar el siguiente problema:
Según la Mecánica Cuántica, las partículas saltan instantáneamente de un punto a otro, ocupan varios lugares a la vez y parece que establecieran comunicación a velocidad por encima de "C". Entonces ¿por qué los gatos -o los balones de fútbol o las personas o los planetas- no hacen lo mismo? ¡Al fin y al cabo están hechos de partículas!
En cambio los objetos macroscópicos obedecen las predecibles y respetabilísimas leyes clásicas que cuantificó Isaac Newton (afortunadamente)
¿Cuándo da paso el mundo cuántico a la Física de la vida diaria? ¿Por qué el átomo radiactivo está en una superposición de estados, pero el Gato de Schröndinger no?

NOTA.- Yo creo que el Gato también está en una superposición de estados. Y colapsa cuando nosotros lo observamos. En realidad TODO lo que nos rodea está en superposición de estados, presenta una absoluta indefinición cuántica, que sólo se manifiesta cuando la medimos, cuando la observa cada uno de nosotros. Y me remito a Berkeley: « Esse, est percipi ». Olvidémonos del concepto absoluto de "existencia", nada existe hasta que no es percibido por cada uno de nosotros. Y esa realidad es independiente para cada observador. Y cuando uno muere, toda realidad desaparece para siempre.

Pero veamos cuál sería el enfoque clásico que suele darse a la paradoja del gatito  que vive sin vivir en él. En el famoso experimento, el Gato es, en realidad, un aparato de medir, un detector, igual que un voltímetro o un contador Geiger ¿No deberían, entonces, entrar los aparatos de medida en el mismo estado indefinido que las partículas cuánticas, que han de detectar?
Para Niels Bohr (a quien precisamente dirigía Herr Erwin sus lamentaciones) la respuesta era que las mediciones tenían que hacerse con un aparato "clásico".
¿¡CLÁSICO!? ¿Qué diablos es eso? Bohr se defendió admitiendo que la frontera entre lo clásico y lo cuántico podría desplazarse "en función de cómo se dispusiera el experimento", pero dejó claro que los detectores "clásicos" (o sea, macroscópicos) nunca adquieren una superposición de estado.
¿¡POR QUÉ NO!?
Desde entonces se han realizado experimentos cuánticos con objetos cada vez mayores.
En 1995, David Pritchard, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), logró efectuar el experimento de las dos rendijas con átomos de sodio.
Otros experimentos han permitido observar un átomo como ente clásico o cuántico enviándole pulsos de láser.
Existe una teoría llamada "decoherencia" que se basa en la idea de que el entorno destruye la coherencia cuántica. Sea lo que sea eso.
El entorno "desestabilizador" es, en esencia, todo lo que puede afectar el estado del sistema cuántico (y por tanto pueda inadvertidamente "medirlo") como fotones, moléculas vibrando, partículas flotanto en el aire... El entorno no es mero "ruido", sino que actúa como un aparato que "vigila" sin cesar todo el sistema.
Me parece una explicación patética, porque todo eso también afecta a las partículas cuánticas cuando se miden, y muestran sus propiedades sin mayor problema.
El problema último del colapso de onda lo da que sea una CONCIENCIA la que perciba el fenómeno, y no que sea un aparato físico.
Átenme esa mosca por el rabo.
Porque volvemos a empezar! Entonces ¿Qué es la conciencia? ¿Cómo logra la CONCIENCIA -sea eso lo que sea- colapsar la superposición de estados?

Yo creo que habría que replantearse el concepto de "existencia" y de "realidad". Por mi parte lo tengo claro, como dijo Berkeley: "Esse est percipi".

SIDNEY HARRIS

SISTEMA SOLAR

UNIVERSO MUNDO